El parte de viajeros, explicado para quien va con retraso

Veintiún datos por huésped, veinticuatro horas de plazo, multas de cien a treinta mil euros y un registro estatal que entró en 2025 y quedó anulado en 2026. Lo que hay que saber ahora, sin dar por hecho nada de lo anterior.

Si llevas la casa rural o el apartamento tú solo, el parte de viajeros es probablemente la tarea que dejas para el final del día de entrada, cuando ya has hecho la limpieza, has contestado los mensajes y te queda una lista de nombres y números de documento que teclear en algún formulario antes de que se te pase el plazo.

El plazo es de veinticuatro horas desde que el huésped llega. En ese tiempo hay que haber recogido y comunicado veintiún datos por persona: nombre completo, tipo y número de documento, fecha de nacimiento, nacionalidad, dirección, fecha de entrada y salida, y varios campos más que dependen del tipo de alojamiento. Si el huésped llega un viernes por la tarde con la familia entera, son varios formularios completos antes del sábado a la misma hora.

Y no es un dato que se rellene una vez y se olvide. Cada nuevo huésped es un formulario nuevo, con sus propios veintiún campos, y en temporada alta eso se acumula con reservas que entran y salen casi a diario. Si además se lleva más de un alojamiento, la lista de partes pendientes crece por cada propiedad, y llevar la cuenta de cuál está comunicado y cuál no deja de ser algo que se pueda hacer de memoria.

24 hel plazo para comunicar cada huésped desde su llegada

Lo que pasa si no llega a tiempo

Las multas van de cien a treinta mil euros. La horquilla es tan amplia porque no es lo mismo un retraso puntual que una omisión sistemática, pero el rango por sí solo explica por qué esto no es un trámite que se pueda dejar para cuando haya tiempo: no hay una versión pequeña garantizada del error, y quien lleva el alojamiento sin ayuda no siempre sabe en qué banda va a caer su despiste hasta que llega la notificación.

100 EUR a 30.000 EURel rango de la multa por no comunicar el parte de viajeros

El lío del registro estatal

En julio de 2025 entró en vigor un registro estatal obligatorio para toda comunicación de huéspedes, sustituyendo o superponiéndose a lo que cada comunidad autónoma venía pidiendo por su lado. Para quien ya tenía un sistema montado con su comunidad, esto significó aprender otro procedimiento en paralelo, o intentar que el mismo dato sirviera para los dos sitios sin tener claro si de verdad servía.

Durante esos meses, buscar información no ayudaba tanto como debería. Un foro de propietarios explicaba el procedimiento antiguo, otro daba por hecho el nuevo, y no siempre quedaba claro cuál de los dos aplicaba a un alojamiento concreto según su comunidad. Quien preguntaba directamente a su ayuntamiento o a la policía local recibía, según el día y quien contestara, una respuesta distinta.

En mayo de 2026 el Tribunal Supremo anuló ese registro estatal por invadir competencias que son de las comunidades autónomas, y la competencia volvió a los registros autonómicos de toda la vida. La obligación de comunicar los datos del huésped no desapareció en ningún momento de este proceso: lo que cambió fue el sitio al que había que mandarlos, y cambió dos veces en menos de un año.

La obligación no se movió nunca. El sitio al que hay que mandar los datos, sí, y dos veces.

Por qué esto se lleva mal a mano

Un cuaderno o una hoja de cálculo no avisa de qué reservas tienen el parte sin enviar ni de cuántas horas quedan. Tampoco valida que la letra del DNI o del NIE se corresponda con el número, que es el error más común al copiar un documento a mano o a toda prisa el día de la entrada. Y ninguno de los dos sabe, por sí solo, si el registro al que hay que mandar los datos esta semana es el mismo al que se mandaban el año pasado.

Lo que resuelve esto no es memorizar el procedimiento correcto, porque el procedimiento correcto ha cambiado dos veces en menos de un año y puede volver a cambiar. Lo que hace falta es que el huésped rellene sus propios datos desde el móvil antes de llegar, que se validen en el momento, y que alguien lleve la cuenta de qué reserva está pendiente y de cuántas horas quedan sin que dependa de que el propietario se acuerde. Eso es exactamente lo que hace StaySuite con el parte de viajeros: recoge los datos antes de la llegada, los valida, y sigue de cerca a qué registro hay que mandarlos, para que ese seguimiento no dependa de estar pendiente de un cambio normativo cada vez que ocurre.

Fuentes: Real Decreto 933/2021.

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